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domingo, 8 de mayo de 2011

ODA A LAS PUERTAS CORREDERAS


Vivir en una búsqueda constante de la belleza, han hecho que Artemisa preste más atención de lo habitual a un párrafo del libro que está leyendo, esta vez no es de los clasificados como “lo que dura un lavavajillas”, es un poco más largo, se trata de “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery. En la lectura del párrafo que ahora os muestro, Artemisa ha encontrado una buena idea para hacer un post de decoración, que ya hacía mucho tiempo desde el último, exaltando la grandeza de las puertas correderas.

“El primero reside en las puertas correderas en sí. Ya desde la primera película El sabor del arroz con té verde, me fascinó el espacio de vida japonés y esas puertas correderas que, deslizándose suavemente sobre sus invisibles raíles, rehúsan hender el espacio. Pues, cuando abrimos una puerta, transformamos los lugares de manera bien mezquina. Coartamos su plena extensión e introducimos en ellos una brecha imprudente a fuerza de malas proporciones. Pensándolo bien, no hay nada más feo que una puerta abierta. En la habitación en la que está, introduce una suerte de rotura, como un parásito marginal que rompe la unidad del espacio. En la habitación contigua, engendra una depresión, una grieta abierta y estúpida, perdida en un trozo de pared que hubiese preferido permanecer entero. En ambos casos, perturba el espacio sin más contrapartida que la licencia de circular, la cual puede sin embargo garantizarse mediante otros procedimientos. La puerta corredera por el contrario, evita los escollos y magnifica el espacio. Sin modificar su equilibrio, permite su metamorfosis. Cuando se abre, dos lugares se comunican entre sí sin ofenderse mutuamente. Cuando se cierra, devuelve a cada uno su integridad. La puesta en común y la reunión se realiza sin intrusión. La vida es en los espacios japoneses un tranquilo paseo, mientras que en los nuestros se asemeja a una larga serie de fracturas”.

A continuación es dejo una selección de "Desire to inspire"









Y en las dos imágenes siguientes, no creéis que hubiera sido más acertado una bonita puerta corredera?



Qué opináis de este tipo de puertas? Artemisa coincide plenamente con el párrafo de libro y se arrepiente de que no hayan más en su hogar.