Aquí tenéis la segunda entrega de ese peculiar paseo por Barcelona de Artemisa y su Santo.
PÓRTAL DEL ÁNGEL (Mercería SantaAna)
Artemisa se adentró en esa tienda, que se sitúa en el portal del Ángel rodeada (o mejor sería decir engullida) por las grandes cadenas del Imperio Inditex, H&M y demás, ahí permanece ajena al paso del tiempo, con sus aparadores a reventar, sin un milímetro cuadrado por copar. Cuando entras te sumerges en un tiempo (entre costuras) detenido en botones, tiras, plumas de marabú para disfraces, hebillas, cordones … y lo inimaginable en lo que “betes i films” se refiere. Es de esas extrañas tiendas en las que te gusta entrar solo por experimentar la sensación de “otros tiempos” cuando los pantalones se zurcían y los botones de los abrigos se cambiaban para darles un nuevo aire -tiempos puede que no tan lejanos.
Foto de aquí
Vermut en Cala del Vermut.
(Calle de las Magdalenes 6.)
Llegada la hora del aperitivo o del cocktail según el lado del charco en el que nos encontremos, a falta de glamour bar donde tomar un cocktail, Artemisa y su Santo dieron a parar en un cutre bar, en el que tomar un vermut antes de comer.
Se trata de un bar cutre donde los haya, donde te tomas la consumición de pie y observando todos los cuadros de playas de la Costa Brava, y donde Artemisa y su Santo buscaban “su playa” con poco éxito. Son esos bares que pese a su aspecto sabes que los productos son de lo más auténtico. De allí salió Artemisa con ese dulce sopor que te da el alcohol cuando hace rato que no comes, y que, para qué negarlo, tiene su punto agradable.
BAR PINOTXO
Tras un paseo alegre buscando algún sitio donde comer, intentado huir al máximo de los restaurantes turísticos, o de los más sofisticados (en Barcelona hay muchos y no todos tan sofisticados como sus cuentas), pasaron por delante del mítico "4 Gats" (el café Gijón catalán), pero el menu no les convenció.
Entonces se acordaron de Ferran Adrià y sus recomendaciones, que son palabra de Dior!!! Así que sí él dice que hay que ir a Pinotxo pues se va. Se trata de un pequeño bar en el mercado de La Boqueria de Barcelona, que el gran chef se ha encargado de enaltecer a los altares de la gastronomía gracias a su sencillez y a la humildad y a la falta de pretensiones, muchas veces es la fórmula del éxito.
Pudieron degustar platos sencillos pero de buena calidad: callos, cabrito rebozado, caracoles… en una minúscula barra de bar, atendidos por un camarero que tiene más nociones de psicología que muchos catedráticos de la materia. Hubo que hacer un poco de cola para coger un trocito de barra y poderse sentar a degustar los manjares, pero la espera valió la pena, unos caracoles con el toque justo de picante, uno cabrito rebozado correctamente, sin mucha masa y nada aceitoso y unos callos simplemente deliciosos. Muy recomendable.!!!! Ferran Adrià sabe lo que se dice.
Esos caracoles
Esos callos
Y esto es todo, ¿que os ha parecido la ruta variopinta?
Gracias por pasar, visitar, comentar, y leer todas las chorradas que a Artemisa se le ocurren con cierta frecuencia


































